miércoles, 26 de enero de 2011

SOBRE EL Ikat, IPAD y demás excentricidades


El 2011 ha empezado fuerte y enredado en lo que a tendencias se refiere.
En apenas un mes, el benjamín del calendario nos ha hablado con la misma convicción tanto de artes ancestrales como de juguetes tecnológicos.
Mientras que Apple nos tiene preparados gadgets tan emocionantes como el versátil mini iPad, la élite del diseño también nos invita a hacer un ejercicio de simplicidad. Muy distante al anterior, eso sí, desde el punto de vista cronológico.
Me refiero a la técnica milenaria de las impresiones Ikat, que se ha colado en muchas de nuestras pasarelas. Los diseñadores acuden a la solera de estos estampados para renovar sus aires étnicos  y dar un toque de frescura geométrica a sus looks tribales.  Así lo han hecho Dries Van Noten, Gucci, Marc y Balenciaga. Cynthia Vincent también lo ha incorporado a su colección Resort de accesorios de 2011.
El atávico método similar al tie-dye, parece tener sus orígenes en India, Indonesia y Malasia. Y digo parece, porque son muchos los pueblos que tradicionalmente usaban procedimientos similares para teñir tejidos. Sobre todo ciertas tribus de Iberoamérica
¿El resultado? Exótico, lineal y colorido a partes iguales.
Estos motivos artesanales han inundado también el mundo de los complementos. En Nueva York, no debería extrañarnos ver cómo los fashionistas sacan su iPad de una mochila típica de la tribu Wayúu de Colombia y Venezuela.
El interiorismo tampoco escapa a estos motivos remotos en el espacio y el tiempo. Si alguno de vosotros tenía en mente decorar haciendo uso de prints animales y demás aires raciales, debería echar un vistazo a la simplicidad geométrica del Ikat antes de terminar su proyecto.


Mi consejo (apto tanto para la calle como para el hogar) es hacer un uso tímido y estratégico del Ikat. Ej: forrar una sola butaca o un par de cojines o llevar un maxibolso Ikat combinado con una camiseta básica y botas lisas de piel. Demasiado protagonismo al Ikat puede resultar arriesgado y dificultar nuestro acierto a la hora de mezclar estampados y texturas.
Con una dosis adecuada, este año podremos sacar nuestro iPad de un bolso Ikat, sin que el tándem tradición-modernidad nos lleve a parecer excéntricos ni excesivos.



Publicado en Funds People el 26/01/2010

domingo, 19 de diciembre de 2010

Cuando el adulterio acecha, Irán ahorca


Este mes de diciembre, las destempladas luces de Navidad compiten en protagonismo con los cables diplomáticos de Estados Unidos. Mientras que las primeras constituyen, como siempre, un estrepitoso motor para la acción consumista, las segundas vienen envueltas en ese halo de misterio que cubre todo aquello que debería haberse quedado en secreto de Estado y se ha convertido en carnaza de interés general.

Pero me sorprendo a mí misma leyendo el periódico (impreso, soy una romántica y sigo disfrutando manchándome los pulgares de tinta) y pasando de largo farragosas parrafadas sobre tales documentos. Filtraciones que permitirán que ciudadanos anónimos se acerquen a las tinieblas organizativas y logísticas del Gobierno de Estados Unidos.

Perdónenme si ese viaje a las entrañas del poder no me resulta tan atractivo como debería, pero me ha parecido demasiado escalofriante una tímida noticia sobre la pena de muerte en Irán. Es el nombre de Shahla Jahed y no el de WikiLeaks el que ronda mi cabeza. Me alarma y me enloquece el hecho de que la muerte pueda tener nombre de mujer adúltera. Tal vez por aquello de que soy mujer y libre. Tal vez porque puedo hacer y deshacer mi vida sentimental sin que me persigan las sombras de la lapidación, la ablación, los latigazos y los verdugos.

Los lectores que estén al tanto del lúgubre suceso, podrán pensar que Shahla Jahed no fue ahorcada por viciosa sino por asesina. Y yo diría que puede que haya un poco de lo anterior. Pero hay mucho de algo más. Y es que la oscura noticia rezuma contradicción y machismo desde el mismo titular.

El sigheh es un modo de convivencia recogido en la jurisprudencia islámica chií, a partir del cual hombres y mujeres pueden cohabitar durante “n” horas al día sin vivir en el pecado. Lo que en un principio podría parecer el guiño permisivo de una sociedad asfixiante, adquiere tintes de prostitución y desigualdad si consideramos que:

1.- La mujer recibe una suma de dinero por los servicios prestados
2.- Los hombres iraníes pueden tener hasta cuatro esposas permanentes y un número ilimitado de temporales
3.- Las mujeres sólo pueden tener un marido.

Pues en “sigheh" (que no en Sitges) vivían Shahla y Mohammad Jani: un mediático delantero de la selección nacional de Irán quien, a su vez, estaba casado “de verdad” con otra mujer que apareció zurcida a puñaladas. En un principio se juzgó a ambos. Y Shahla reconoció su culpa. Pero a pesar de que se retractó y de que ciertos observadores internacionales alzaron sus voces contra un proceso que tuvo lugar a la sombra de la coacción, Shahla fue llevada a la horca. La pena de él consistió en 74 latigazos por haber fumado opio. Sí, han leído bien. No por inducir, ser cómplice o protagonista de este triángulo tóxico y caprichoso, sino por haber fumado opio.

El objetivo de la revista era la defensa de los derechos de la mujer iraní. El final de Shahla no pudo ser más pavoroso. Ahorcada al amanecer en la cárcel de Evin y en compañía de “los suyos”. Nada de verdugos discretos; de aquellos que, como en la antigüedad, se tapaban la cara para que el ejecutado no desatara su ira contra ellos en la otra vida. Su propio hermano retiró la silla. Y su ex marido temporal, su amante reconocido por ley, presenció la escena para pronunciarse como si de la evaluación de la victoria futbolística se tratara "La asesina de mi esposa debe recibir el castigo adecuado".

Casualmente, Shahla se llamaba también la Directora de la clausurada revista iraní Zanan, que en persa significa “mujeres”. Parece ser que Zanan tenía una tirada de 40 mil ejemplares antes de ser clausurada por amenazar “la seguridad psicológica de la sociedad iraní”. El objetivo de la revista era la defensa de los derechos de la mujer iraní.

Paso la página del periódico y me topo con WikiLeaks de nuevo.

Publicado en Mujeres y Cia el 15/12/2010

lunes, 13 de diciembre de 2010

“FELICIDÁ”: Sobre los años que pasan y no pesan

Cierto curandero a quien respeto profundamente, me preguntó en una ocasión por el paradero de la felicidad. Me imagino que el hombre, cansado de ver hatajos de almas en pena resistiéndose a alcanzarla como gatos panza arriba, decidió lanzarle un órdago a una ciudadana supuesta y medianamente feliz (servidora)
Sin embargo, hoy no tengo del todo claro que yo en aquel entonces me sintiera llena...“tipo luna en fase colmada”…

Años después, otro curandero a quien también respeto profundamente (a pesar de no tener diván sino cama… muy placentera, eso sí) me cantó una canción.
Se llamaba “Felicidá” y hablaba del paradero por el que me había preguntado el primer curandero. Yo, hasta entonces, no sabía que el más buscado de los estados del karma tenía nombre de isla.

El primer curandero me hizo la pregunta. El segundo me dio la respuesta.

Hoy cumple años uno de ellos. Concretamente, el que tuvo la generosidad de compartir conmigo el domicilio onírico de su “felicidá”. Por eso y porque le quiero, quería contarle un “minicuento” rebosante de amor y buenos deseos. Y pedirle que siga regalándome olas, metas y fases (lunares o no, lo mismo me da) Y que en esos días en los que, el ciclo de la vida me vuelve complicada, me arrope con su manto telúrico y me hable con voz calmada.

Sé que a él, como a mí, le han robado “su felicidá” a ratos. Pero también sé que, desde que estamos juntos, lo tienen jodido las ratas y los gariteros. Porque le pueden arrancar a uno la ropa y los recuerdos. Pero nunca el presente cuando no está solo y el nombre de su compañía es sinónimo de “felicidá”

“FELICIDÁ” INFINITA Y GRACIAS POR TODOS LOS MOMENTAZOS QUE ME HAS REGALADO DESDE QUE TE CONOZCO



Madrid, 14 de diciembre de 2010

domingo, 5 de diciembre de 2010

Rastreando las huellas del paraíso


Hay lugares capaces de cambiar al viajero la visión de su mundo para siempre. Lugares que transforman cuerpo y mente, entrañas y periferia.

La mayor parte de las veces, es mejor que el viajero no hable de ellos en según qué círculos. Sólo así podrá evitar ciertas estocadas dialécticas cuyo objeto no es otro que tachar estos lugares de estrambóticos, esotéricos y poco nobles para sus vástagos, amigotes y cualquier persona de bien. Sólo así (con la prudencia y el silencio) se ahorrará una oleada de miradas incrédulas, burlonas, petulantes… 

¿Para qué perder el tiempo escuchando argumentos peregrinos pudiendo peregrinar sin más?

Soy de las que piensan que hay que estar hecho de una pasta especial para pertenecer a esta estirpe de viajeros. Ellos conforman, sin saberlo, una especie de red secreta cuyos miembros no están al tanto de su pertenencia, pero no pueden dejar de reconocerse con un simple golpe de ojos. Al fin y al cabo, el mundo está dividido en dos tipos de seres humanos: los que no despeinan la superficie de la faz de la tierra y los que, constantemente, la atraviesan. Y sólo los segundos pueden profanar estos lugares y alcanzar el éxtasis. 

Se trata de exploradores que saborean el misterio de una selva esperando con avidez la selva siguiente. Hombres capaces de arrodillarse en templos de religiones ajenas. Conversadores que logran desatar su lengua con cualquier loco de la zona que, caminando de prodigio en prodigio, les invite a una charla espontánea. Hablamos de seres emocionales cuyo enésimo sentido (en otra ocasión hablaremos de su séptimo y sucesivos sentidos) les permite apreciar que la grandeza de los cielos de estos lugares, los hace incomparables con ningún otro cielo posible.

Dichosos los viajeros que consiguen enlazar su YO con muchos lugares pues evocarlos, les servirá de consuelo en la desventura y les ayudará a salir de los valles más oscuros del alma. 

Los viajeros siempre aprenden lecciones vitales en estas tierras (sus tierras, convirtamos a los viajeros en terratenientes ¡Se lo merecen!) A veces se instruyen a tientas, de tropiezo en tropiezo, atravesando el predecible ciclo de caerse y levantarse para caerse de nuevo.  Pero, interiorizada la enseñanza, los viajeros habrán aprendido “éso” que no se estudia en los colegios ni en la universidades;  “éso” que no se predica desde los púlpitos de las iglesias y no se descubre en los juegos de la infancia ni en los enigmas de la adolescencia.

                                          Formentera, Agosto 2010

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mujeres y discursos publicitarios: de la bipolaridad al equilibrio



Una de las consecuencias de nuestro agitado siglo XX, es la transformación de la mujer en ciudadana.  Este reciente punto de inflexión, tiene como consecuencia su irrupción en la esfera pública (hasta entonces reservada al hombre). Si bien es cierto que esta  aparición no ha sido  siempre firme ni estelar, es innegable que multiplica el número de roles que la mujer tenía que desempeñar hasta entonces para sentirse realizada. 
Si nos preguntaran cuál es el terreno cuya conquista ha tenido más consecuencias en la vida de la mujer, muchas de nosotras apuntaríamos al laboral. La mujer trabajadora deja de ser ‘de su casa’ para intentar convertirse en una brillante e infatigable profesional. Todo ello, por supuesto, sin descuidar lo anterior y primordial (la unidad de la estirpe). Para el éxito social ya no basta con mantener equilibrada la balanza de la familia y el hogar. Hace falta más, pero ¿a qué precio?

La presencia de la mujer en el ámbito de la comunicación, ha sido otro de los temas recurrentes en foros y debates académicos. Y como suele suceder con cualquier realidad que se convierte en objeto de interés (interés de ése que consideramos general), la figura de la mujer en los medios ha sido sometida a un tenso y constante escrutinio.

La publicidad, esa forma de comunicación sesgada y subjetiva que siempre hay que diferenciar de la información pura e inmaculada, ha sido tachada de discriminatoria en repetidas ocasiones. Sólo en 2001, más de 200 campañas publicitarias fueron denunciadas por discriminatorias en España.

Pero, tal y como dijo un miembro del Círculo Uruguayo de la Publicidad (CUP) ‘La Publicidad usa mujeres para vender. Y Cada vez somos más. Afortunadamente”

No nos olvidemos de que los medios son el espejo de la sociedad y, por tanto, la existencia mediática de la mujer refleja nuestra entrada en el panorama político, económico y profesional. Algo que, en principio, sólo puede ser positivo.

El problema radica en que no basta con ser ‘prota’. Hay que ser ‘prota’ digna y coherente. Pero antes de ahorcar a anunciantes y anuncios, habría que recordar que la multiplicidad de roles ha originado muchas contradicciones en nosotras mismas por lo que, difícilmente, el discurso publicitario y otros muchos pueden salir ilesos. Por eso los medios de comunicación han claudicado ante la complejidad de la mujer moderna y polifacética. No se han esforzado o no han logrado representarla de forma sosegada. En lugar de hacer uso de una sinopsis de sus roles, es frecuente que las campañas publicitarias abracen uno sólo y lo exageren hasta la extenuación. De ahí que muchas de ellas hayan sido tachadas de reduccionistas, parciales y discriminatorias.

En el mundo real, las mujeres no se dividen entre las moteras que, embutidas en cuero y látex buscan a un tal Jacks como si no hubiera otra meta en la vida versus las que, con voz de adolescente y silueta etérea, se cuestionan el olor de las cosas.

Las dicotomías de las que somos objeto en el universo mediático pueden resultar hiperbólicas, excesivas, caricaturescas...

Las mujeres no somos necesariamente castigadoras o castigadas, sexys o santurronas, madrazas o tiburones corporativos.  Este enfoque reduccionista que gira en torno a roles bipolares, olvida a todo un espectro de mujeres que alberga una dosis de maternidad igualmente generosa que de ambición profesional. Obvia que hay mujeres racionales que no son necesariamente estrategas y mujeres emocionales que no tienen porqué abandonarse a cada historia de amor como si de una cruzada se tratara olvidándose de ellas mismas.

Es cierto que muchas de nosotras intentamos conciliar estos roles y tropezamos por el camino. Y es que la tarea no es fácil. Pero el simple hecho de perseguirla debería traernos más felicidad que culpa. La elevada carga de responsabilidades que nos ha caído, no ha de convertirse en una losa incorpórea que nos impide realizarnos sino en un motor para la acción. 

Y si, llegado el caso, presenciamos que la publicidad sigue acudiendo a sus sesgados arquetipos, convirtámonos en espectadoras lúcidas en lugar de en víctimas afligidas.
Ni esclavas ni señoras, ni autoritarias ni sumisas.


Publicado en MUJERES Y CIA el 13/10/2010

Eternamente retro



No sé si estoy de acuerdo con aquello de “cualquier tiempo pasado nos parece mejor”, pero subrayo que “buscar en el baúl de los recuerdos” es un ejercicio que entretiene y, sobre todo, está de moda. Y precisamente la moda, es una de las responsables de que esta vuelta al ayer, lejos de parecernos un viaje a ninguna parte, sea un periplo necesario para ir a la última.





En esta línea del ayer imperecedero, es posible que fórmulas tan trilladas como la de “renovarse o morir” puedan verse desplazadas por otras que perfectamente podrían rezar “resucitar o morir”, “recuperar para vivir” o similares.

A los diseñadores más punteros, el fenómeno vintage les ha convertido en auténticos rastreadores de tesoros. Y no parecen incomodarles las telas de araña que suelen aparecer al subir a ciertos desvanes y abrir arcas de otras épocas.

Broches, pendientes XXL, tocados, estolas y brocados han inundado los showrooms más vanguardistas y los armarios más it.

Pero hablar del pasado es inabarcable. El pasado sin más es mucho tiempo ¿Cuál es la última parada de moda? ¿Son todos los capítulos pretéritos dignos de nuestras pasarelas? ¿Dónde está línea que separa lo retro de lo demodé?

El mensaje que nos lanzan los expertos para el otoño/invierno 2010-2011 no puede ser más libre ni diverso. Tenemos vía libre para acudir al período con el que más nos identifiquemos siempre que, éso sí, lo hagamos con fe y sentido común a partes iguales.

Las Lolitas de la América de los 40, onduladas, sugerentes y coloridas todas ellas, vuelven a estar en boga y caminan erguidas dejando atrás a los desmayados y macilentos modelos de nuestros tiempos. Toreras, faldas de tiro alto, volantes, prints de frutas y gafas con forma de mariposa, han invadido los talleres de la temporada. A este encanto preadolescente han sucumbido Miu Miu, Marc Jacobs y Alexander Wang, entre otros.

Dries van Noten, nieto del excéntrico sastre de Amberes que tuvo la singular idea de dar la vuelta a sus trajes raídos y venderlos del revés, se decanta por los años 50 y prefiere las siluetas lady de inmortales flores y las míticas faldas lápiz que ensalzan a la mujer curvilínea.

Los 60 también piden paso. Y lo hacen de la mano de la estética estudiantil. Pichis, cuadros, tablas y calcetines por debajo de la rodilla nos pueden ayudar con esta vuelta al cole. Y si no somos capaces de vestirnos solos, podemos acudir a más de un maestro. Ya se han pronunciado a favor del look de las aulas Paul & Joe y DKNY.

Otros opinan que la década prodigiosa es la realmente apta para el asfalto y recuperan los amplios jerseys de ochos y las chaquetas abullonadas. Los pantalones de pata de elefante, símbolo de rebeldía setentera, se crecen también frente a la languidez andrógina de los pitillos.


Siguiendo esta línea, los sombreros se convierten en los compañeros de viaje indispensables para este invierno. Además del borsalino, estamos invitados a hacer uso de las alas anchas setenteras.
Los tejidos tampoco escapan a esta ley del fashionretorno y el tweet se lleva hasta para forrar diademas. Denim, ropa interior, fragancias y las ondas del pelo de las actrices clásicas nos recuerdan que el socorrido ejercicio de “reinventar los clásicos” no parece tener fecha de caducidad y todos somos eternamente retro.
Publicado en Funds People el 06/11/2010

“Guante Blanco” con la depre post-vacacional



La depre post-vacacional existe. En caso de duda, NO consulte con su farmacéutico. Basta con preguntarle a un amigo cuál es el motivo de sus insidiosos cambios de humor llegada la hora de la rutina.

En nuestro país, la “vuelta al cole” suele ir acompañada de una masa de almas decaídas. Según los expertos, 1 de cada 3 españoles forma parte de este perezoso y cabizbajo colectivo. Yo les confieso que soy una de ellos. No puedo evitar desmoronarme al cambiar la delicada arena de Formentera por el tórrido asfalto de Madrid; jadeante y maratoniano ya desde principios de Septiembre. Si usted no padece este mal indiscriminado, puede abandonar la lectura de este artículo sin que le pese la conciencia(a no ser que opte por una lectura preventiva). Si, por el contrario, pasa por este trance año tras año, quédese conmigo e intentemos dar con la fórmula para combatirlo.




Imaginemos por un momento que los mismos expertos que nos facilitaron las estadísticas anteriores, nos desaconsejaran abandonar las costumbres adquiridas en vacaciones. Muchos de ustedes estarán pensando que no es posible: no puedo uno echarse la siesta por sistema, tampoco andar al mismo ritmo que en agosto, ni pasarse las noches en las terrazas o ser testigo del amanecer sin haber cerrado los ojos la noche anterior. Y están en lo cierto. Si que podríamos, sin embargo, hacer un guiño a algunos de los hábitos estivales en lugar de darles un sonoro portazo. No me malinterpreten; no se trata de intentar veranear hasta el verano siguiente, pero si de evitar esperar resignados e impasibles la caída de las primeras hojas de otoño…

Cuando llega el período estival, el blanco y su candidez dejan de ser objeto único de interés de la pasarela Adlib (Ibiza) para encandilar a la mayor parte de nuestros diseñadores. Jóvenes y maduros, conceptuales y románticos, todos los creadores caen rendidos ante el hechizo balear y el sosiego del blanco. Y es que las vacaciones relajan a quienes hacen y consumen moda. De ahí que abandonemos los artificios y el barroquismo en favor de lo simple, lo vaporoso, lo liviano y, en definitiva, el blanco.
Imaginemos ahora que los que nos incitan a NO abandonar ciertos usos y abusos vacacionales no son los psicólogos ni los médicos de cabecera sino los gurús de la moda. Pues bien, olvídense de este ejercicio de ficción porque las pasarelas ya se han pronunciado…y nos han dicho convencidas que este otoño NO debemos renunciar al veraniego blanco.

Acabado el verano, olvídense del trapicheo forzoso que nos lleva a esconder el blanco para dar protagonismo al gris perla, el camel o los chocolates. Thakoon, Chanel, Gianfranco Ferré, Versace, Giambatista Valli, Paul &Joe y Yamamoto son sólo algunos de los que se han declarado devotos del blanco inmaculado al finalizar las vacaciones.

Conscientes de que un “total look” nuclear puede resultar excesivo en otoño, Céline, Diesel Black Gold y Stella MacCartney nos proponen fórmulas bicolores. Del clásico “Black and White” a binomios menos confrontados como el “blanco+ tonos nude y/o colores plomizos”, son muchas las opciones para que este año nuestra camisa blanca de batalla no esté sola en el armario

La receta es tan clara como lo es el color en sí mismo: Guante blanco con la depre post-vacacional.



Publicado en Funds People el 20/09/2010